La publicidad del siglo XXI se ha transformado en una invasión para el ojo común. Por donde estemos, hay alguien (ya sea una empresa o una persona) que nos quiere sacar nuestro dinero trastornándonos la cabeza. Te cuento ahora lo siguiente: esto es lo que a mi me pasa:
En auto: Cuando voy en el auto por las calles de mi ciudad veo carteles publicitarios impresos: detrás de los colectivos, en los postes de luz, en terrenos baldíos y en edificios. Cuando voy por la autopista: me invaden afiches gigantescos puestos en un cartel bien iluminado sobre las colectoras y grandes negocios sobre ella.
En mi casa: Cuando miro televisión me invade y cuando atiendo el teléfono: cada dos por tres una operadora me ofrece un servicio para venderme algo.
En la calle: cuando escucho radio me invade, cuando miro mi celular me salen promociones y cuando camino veo ofertas y marcas de productos por todos lados: en las paradas de colectivos, en los trenes, en los subtes, en las plazas, etc.
Esto es lo que llamamos “Sociedad de Consumo”. O sea trabajas para comprarte algo, ya sea lo mas elemental: comida, pañales, ropa. Es parte de la vida diaria y ya cada persona lo ve como algo común (sin importancia). Todo lo que vemos a nuestro alrededor se compone del mismo entorno, y en ese entorno están los afiches publicitarios. Ahora bien, que pasa cuando uno ya esta cansado de que te invadan las 16 horas que uno esta despierto, ¿hace falta? ¿Hace falta que te llamen por teléfono a tu casa?, ¿Hace falta que cuando estes comiendo tranquilo escuches o veas productos?
¿Qué pasa cuando te quedas sin trabajo? Te quieres pegar un tiro. Porque si no compras, no sos parte de la sociedad, sos infeliz, te hace sentir así. El sistema de cobro y compro es lo que se genera hoy en día lamentablemente y no hay forma de regularlo.
Así que… trabaja para comprar.

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